jueves, 6 de mayo de 2010

[in]dividuación....

"Corazón partido" diagnosticaban los antiguos para ese extraño estado en que me encuentro yo.
¿Qué tan frecuente será mi condición? Absolutamente incapaz de decidir con certeza.

Cuando me preguntaste... aquello... sólo ejercité mis nociones estadísticas: brindé una respuesta cualquiera, "normal", aceptable para ti y para cualquiera que me escuche, sí... pero sin sustento. La verdad es que ¡no sé! ¡¿Cómo quieres que yo sepa cuál es mi libro favorito en todo el mundo?! ¿Qué significado tiene eso? ¿Cómo puedo medirlo? ¿En dónde busco el índice que lo señale?

¿De verdad alguien ha encontrado la solución a mi conflicto? Atrapado entre tantas versiones de mí mismo: ¡mira de cerca la genuina angustia y te bastará para destrozar el mito del individuo!

¿Quién dijo que "yo" soy un objeto? Por lo pronto hay muchos yo: ésos en quienes me he transformado... ésos en quienes quieren transformarme... y ésos en los que quiero transformarme yo.

Todos me llaman loco... tan seguros de tener la respuesta a un asunto que les parece "evidente"... tan temerosos de hacerse las preguntas que yo, por mi locura, no puedo evitar, y cuya imposibilidad de respuesta me golpea en la cara, inmisericorde: ¿Quién soy? ...¿Qué deseo?... ¿Y cómo, me pregunto, cómo puedo saber algo así?

Hay problemas para los que se está más que solo, porque no se cuenta ni con uno mismo.

lunes, 19 de abril de 2010

Ser y seguir siendo


Aquí viene otra vez la misma brisa... y no es la misma... Buscando su retorno eternamente a un momento que se escapa tan deprisa.

Quiere ser piedra que congele las caricias que le roba furtivo al firmamento,
quiere ser suelo en cuyas huellas verifique sus palabras y su cuerpo.

Quiere volar y conquistar su anhelo, quiere planear los aires arrastrando, sin embargo, el oneroso espectro, la renacida carne del recuerdo viejo.

Quiere, sin poderlo, ser y seguir siendo
cuando una nueva herida, da en besos la evidencia
de cómo se ha comido el tiempo al tiempo.

martes, 19 de enero de 2010

Neuronas


Me ha fascinado a tal grado el estudio del cerebro, que tiendo a construir la metáfora raíz de que somos neuronas. Creo que las neuronas buscan fundamentalmente a otra neurona. ¿Cómo podría entenderse un axón sin las dendritas de un núcleo ajeno?

Esto no es poesía "convencional". Pero uno no tiene que ser un genio para saber que lo convencional no está precisamente en el centro de tu corazón.

Pues bien, me preguntas del arte y yo tengo una curiosidad: de algunas formas de sinestesia nacen poderosas fuentes de arte. Algunas neuronas de un aparato sensorial se mezclan con las de otro... no deberían, pero lo hacen. Hermosa transgresión que crea nuevos caminos. El cerebro y sus neuronas buscan toda su vida la manera de completarse, ya sea con neuronas vecinas o imposibles, o con símbolos, misterios y fantasías. Y acaban generando en nosotros lo que tanto buscamos, eso de lo que yo siempre tengo apetito y la razón por la que puedo y quiero devorarte como tú y yo sabemos hacerlo: lo que esas células hallan entre sí es significado. Por eso digo que somos neuronas. Me significas cada día más... y me has hecho a mí significar. Me arriesgaré a decir que eso es, en gran parte, amar.


de Víctor Kraskatollin

lunes, 4 de enero de 2010

Elogio de una anti-estructura




En medio del barullo insoportable de aquella vecindad de locos, aquél que había despertado, tan repente, del letargo de sobresaltos ininterrumpidos gritó tan fuerte, que por primera vez en mucho tiempo hubo algo, en ese pequeño mundo, que ya se extrañaba: contraste.

Pocos momentos después, alguien apagó la televisión y hubo angustia...
alguien apagó el radio y hubo silencio...
alguien apagó los gritos y hubo miradas... ya sólo se oían los latidos y las respiraciones.
La tremenda desnudez que repentinamente se apoderó de todos, y que duró apenas unos segundos, pareció una eternidad que cambió para siempre sus procesos.

Y antes de que el apartamento volviera al gris maquinal de los días que pasan flotando, este loco del que les hablo escribió unos versos, besó a una mujer imaginaria (o recordada), y por primera vez empezó a dar cuenta consciente de las palabras que pronunciaba... y nunca volvió a ser el mismo.

Sin duda ahora
hablaba menos,
escribía más,
le entendían menos,
y decía más.


de Víktor K.
(el cuadro es Ruptura de la entrañable Remedios Varo)

viernes, 25 de diciembre de 2009

Seis labios (hai-ku)


Fiesta de manos

en la tercia de cuerpos

bailan los labios


jueves, 17 de diciembre de 2009

Eso es pasión


Creo que esa noche ella no tenía muchas ideas para la sesión, y decidió dejar que yo fluyera, así que empezó contándome su anécdota:

- Sabes qué, el otro día fui a la boda de mi excuñada. Me invitaron, ¿tú crees? El hecho es que pudimos platicar a gusto, resolver las cosas. Sentí mi círculo completo con él, pero sentí una mezcla de arrogancia y pedida de ayuda...como presumiendo el sufrimiento.

- Ah, detesto esa estrategia – dije. La conozco bien.

- ¿Sí? ah, me cuesta trabajo sobrellevarla. Pero mi formación me da herramientas para aceptarlo todo – rió con su risa coqueta, poco profesional, pero tan dulce. Es curioso – prosiguió – cómo las “teorías” cambian tu interacción cotidiana.

- Ah, ya sé, eso pasa y es preciso que suceda. Creo que es sano que la ciencia impregne a la vida en la medida en la que el cerebro lo soporte. Por lo menos el de unos cuantos locos como tú y yo. Creo que la coherencia es irresistible. Queremos ser coherentes entre lo que sabemos y nos convence, y lo que hacemos... para actuar con “sustento”, con realidad, con... libertad. No puedes decidir nada sin saber nada, al menos no más que un paramecio. ¿Y estás contenta con la cientificidad de tu cotidianeidad?

- Sí, la verdad sí. Dicen que los psicólogos somos los que más necesitamos terapia – esta vez reí yo pero ella continuó -. Ahora entiendo... si uno va a preguntar algo para “ayudar”, debería preguntárselo antes uno mismo... Incluso, he practicado algunas cosas para experimentar... He tentado un poco al delirio, me he embarcado más de una vez en la odisea hacia otras vidas, para poder hablarles, para escuchar lo que las palabras tienen que decir... y aún falta tanto que... a veces tardo mucho en dormir, saboreando las preguntas en mi cabeza, pensando, sin descanso, en el pensamiento.

Conmovido por fin por esa emoción sublime, propia del científico empedernido, respondí:

- Eso es pasión, chérie, tú entiendes.

Y entonces, empecé a hablarle sobre el placer de mis obsesiones.


Fragmento de Conversaciones con mi psicóloga y amiga
de Víctor K.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Sed

Debes tratar de serenarte y comprender que... me es muy complicado explicar por qué te elegí a ti, que me eres tan entrañable. Eres dulce, suave, absolutamente tersa. ¿Qué clase de monstruosidad ha crecido dentro de mí que permita este espantoso ánimo por el cual entre más bella es la faz, más me place el banquete?

Sé que fuiste amable, adorable verdaderamente, querida. Dentro de este corazón - que, aunque no late, se mueve - yace la certeza de que ello debíase no sólo a tu solemne obediencia como criada, sino a la disposición gentil de tu cortesía, de tu piadosa generosidad. Es más, si yo me atreviera demasiado podría pensar que esas profundas miradas, esos delicados flirteos que me dirigiste expresaban... amor. Pero, en retrospectiva, ahora que conoces a la bestia que está dispuesta a borrarte para siempre por la mundana necesidad del cuerpo y de mi alma condenada, te pregunto ¿me es posible hablarte de amor en la antesala de la muerte?


Pero trataré de responderte. ¿Por qué a ti? Entre todas las mordaces verduleras que en mis dominios me fastidian y que han engordado tanto para abundancia de mis festines, ¿por qué a ti? La dulce, la preciada criatura... ¿por qué a ti?


La mayoría de los monstruos como yo se excusarían con la primera y natural consecuencia de nuestra vida eterna: el tedio. Pero yo no. Yo no conozco esa despreciable sensación, y considero que es propia de seres de breve entendimiento. En verdad te digo que me complacen los sencillos brotes de peculiaridad de cada día. Por eso me fijé tanto en ti. Pero no sé cuándo comenzaste a serme apetecible.


Sólo se me ocurre que, a mis novecientos cincuenta y tres años, soy tan viejo que la bestia dentro de mí probablemente se civilizó, y se dio cuenta de que lo único civilizado para ella es autodestruirse... Y destruyendo todo mi placer, todo mi sentido, todo mi...sentimiento, me destruiré por completo, y en cualquier arranque de cólera enloquecida saltaré del precipicio. Soy una bestia maldita. El universo quiere mi extinción, la necesita. Soy una forma en la que la naturaleza se autoflagela, cuestionándose a diario la sinrazón de mi existencia. Por eso el orden de mi conciencia retorcida no puede ser otro que el deseo de destuirme.Y por eso he de romper con todo lo que me ata al mundo. Y, ahora que lo preguntas, pienso que yo ansío tu sangre desde que me di cuenta que te amaba.


Ése es el enorme, el inmenso significado que quiero regalarte antes de deleitarme y torturarme bebiendo hasta la última gota de tu roja delicia: tu misión en la vida... no, más bien, la misión de tu muerte, será devolver el cosmos a su eterna armonía.

Así que ven, delicia mía... no esperemos más.


Fragmento de Un libro que nunca fue
de Víctor Kraskatollin